El fin de las pantallas: La apuesta analógica de Bugatti

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Bugatti ha presentado el concepto interior del Tourbillon, un vehículo que marca un distanciamiento radical de las interfaces digitales que dominan el mercado actual. Bajo una filosofía de atemporalidad, la firma ha decidido integrar tecnología analógica inspirada en la alta relojería para evitar que el diseño de la cabina quede obsoleto con el paso del tiempo. Este enfoque busca ofrecer una experiencia de desintoxicación digital, donde los controles físicos y la ingeniería mecánica sustituyen a las pantallas convencionales.

Ingeniería mecánica y relojería suiza en el tablero

El elemento central de la experiencia de conducción es un panel de instrumentos totalmente analógico, desarrollado en conjunto con maestros relojeros de Suiza. Este sistema utiliza engranajes y mecanismos visibles a través de una estructura esqueletizada de aluminio fresado y cristal. A diferencia de los vehículos modernos, la pantalla central de este modelo permanece oculta dentro del tablero y solo se despliega cuando el conductor lo solicita.

Para complementar este diseño, el Tourbillon incorpora un volante de buje fijo. En este sistema, el aro exterior gira libremente mientras el centro permanece estático, permitiendo que los controles y las paletas de cambio mantengan su posición y el instrumental sea siempre visible.

Arquitectura de la cabina y materiales de alta costura

El diseño del habitáculo se organiza a partir de una línea central que divide el espacio de manera personalizada para el conductor y el pasajero. Este esquema arquitectónico busca reflejar las líneas icónicas que definen el exterior de los vehículos de la marca. La selección de materiales sigue un concepto que Bugatti denomina car couture, que traslada la meticulosidad de la alta costura al ámbito automotriz:

  • Se han desarrollado textiles y tejidos exclusivos específicamente para este modelo.
  • Estos materiales se combinan con cueros flexibles en los asientos y los paneles de las puertas.
  • La cabina presenta una división de color horizontal que resalta la estructura del interior.

El equilibrio entre estética y seguridad vial

A pesar de su enfoque artístico, el interior del Tourbillon fue diseñado para cumplir con todas las normativas de seguridad necesarias para su uso en la calle. El equipo de diseño, liderado por Ignacio Martínez, tuvo que integrar componentes críticos como los airbags y los sistemas de retención sin alterar la visión estética original.

Este proceso de desarrollo requirió que los creativos colaboraran estrechamente con los ingenieros para asegurar que la cabina fuera segura en escenarios de colisión, manteniendo al mismo tiempo la calidad en la retroalimentación táctil y el rendimiento que se espera de un hiperdeportivo de esta categoría

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