Dreame Auto: El salto de las aspiradoras a los hiperautos
Por: Camilo Guilbert
La industria automotriz acaba de recibir un aviso inusual: el próximo gran rival de los hiperautos eléctricos no viene de Stuttgart ni de Maranello, sino del sector de los electrodomésticos. Dreame Technology, conocida mundialmente por sus aspiradoras y dispositivos domésticos, ha confirmado oficialmente su incursión en el automovilismo de ultra lujo bajo el denominado Plan Cielo Estrellado. La noticia ha sacudido el sector no solo por la audacia del movimiento, sino por la promesa de trasladar motores que giran a 200,000 revoluciones por minuto de las salas de estar al asfalto de alta velocidad.

El salto técnico del motor digital al hiperauto
La propuesta informativa de la marca se centra en el rendimiento puro. El vehículo, desarrollado bajo la división Dreame Auto, aspira a entregar una potencia de 1,000 caballos de fuerza. Esta capacidad le permitiría alcanzar los 100 kilómetros por hora en solo 1.8 segundos, una cifra que lo sitúa en la cima de la ingeniería eléctrica actual. Para lograrlo, la compañía ha escalado su tecnología de micro-motores de alta frecuencia, argumentando que su experiencia en succión y manejo de flujos de aire es la clave para una eficiencia superior en la tracción eléctrica.
La estructura del coche también presenta innovaciones materiales. Se ha reportado el uso de acero de ultra alta resistencia con un grado de 2,000 megapascales, una especificación necesaria para soportar el torque inmediato que generan sus cuatro motores. A esto se suma un sistema de enfriamiento líquido diseñado para estabilizar la temperatura del tren motriz en los 15 grados centígrados, buscando evitar que el rendimiento caiga durante trayectos de alta exigencia, un problema común en los deportivos de batería.

Star Auto y la diversificación hacia el lujo ejecutivo
El proyecto es más ambicioso que un solo modelo de exhibición. Dreame ha estructurado su ofensiva en dos canales. Mientras el hiperdeportivo busca el impacto visual y mediático —con un diseño que ha generado comparaciones inevitables con el Bugatti Chiron—, la submarca Star Auto se encargará de modelos más versátiles. Entre ellos destaca el D9, un SUV de grandes dimensiones que integraría sistemas de rango extendido. Con este modelo, la firma pretende competir contra nombres establecidos como Bentley o Rolls-Royce, apostando por una cabina altamente tecnológica e integrada con inteligencia artificial.
Perspectivas de producción y el desafío del 2027
A pesar del escepticismo natural que genera la entrada de un fabricante de gadgets en un terreno tan complejo, los pasos de la empresa parecen ser sistemáticos. Con un equipo de más de mil ingenieros especializados y el interés declarado de establecer bases de producción en Alemania, la compañía busca distanciarse de la etiqueta de fabricante de bajo costo.
El objetivo final es iniciar la comercialización de estas unidades para el año 2027. Por ahora, el mercado observa con cautela si esta transición de la limpieza del hogar a las pistas de carreras será un hito tecnológico o simplemente un ejercicio de diseño ambicioso. Lo que es innegable es que la frontera entre la tecnología de consumo y el automóvil es hoy más delgada que nunca.