Texas A&M desarrolla sistema de propulsión basado en luz
Científicos de la Universidad de Texas A&M han logrado un avance que podría cambiar las reglas de la movilidad tal como las conocemos: mover objetos utilizando únicamente la fuerza de la luz. Mediante el uso de estructuras nanométricas llamadas metajets, el equipo liderado por el doctor Shoufeng Lan ha demostrado que es posible dirigir y desplazar materia sin necesidad de motores internos, cables o combustibles a bordo. Este hallazgo no solo desafía los métodos tradicionales de propulsión, sino que plantea un futuro donde la energía para el movimiento se transmite de forma externa a través de láseres.
El control de la trayectoria mediante metasuperficies
A diferencia de los intentos previos de navegación lumínica, que solo permitían un empuje en línea recta, esta nueva técnica ofrece una maniobrabilidad total. El secreto reside en láminas de silicio grabadas con nanopilares, estructuras tan pequeñas que resultan invisibles al ojo humano. Estos pilares funcionan como diminutas antenas que desvían los fotones en ángulos calculados. Al controlar la dirección en la que la luz rebota, el objeto puede elevarse, girar o desplazarse lateralmente, permitiendo un pilotaje tridimensional basado puramente en las leyes de la física óptica.
La eliminación del peso muerto en el transporte
Para la ingeniería moderna, el peso es el obstáculo principal. En los sistemas de transporte actuales, una parte considerable de la energía se consume simplemente para cargar el propio combustible. El desarrollo de los metajets rompe este ciclo al externalizar la fuente de potencia. Al dejar el motor en tierra —en forma de un emisor láser—, el vehículo se libera de tanques y sistemas de combustión pesados. Esto permitiría, por ejemplo, que sondas espaciales alcancen velocidades inéditas o que pequeños dispositivos realicen tareas complejas con una ligereza imposible de lograr con baterías convencionales.

Aunque el experimento se encuentra en fase de validación científica, sus aplicaciones prácticas son diversas y directas. En el campo de la salud, esta tecnología permitiría guiar instrumental médico minúsculo por el torrente sanguíneo con una precisión absoluta, moviéndolo desde el exterior del cuerpo. En una escala mayor, facilitaría la limpieza de la órbita terrestre al permitir que láseres desde la superficie desvíen restos de basura espacial sin misiones tripuladas. El reto inmediato para el equipo de Texas A&M es trasladar estas pruebas a condiciones de vacío total para registrar el límite máximo de aceleración que la luz puede imprimir a estos materiales.