Un Porsche Carrera GT vuelve a fábrica con diseño inspirado en Le Mans

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Un Porsche Carrera GT con veinte años de antigüedad fue sometido a un proceso integral de reacondicionamiento y personalización directamente por la marca, dando como resultado una unidad restaurada a nivel técnico y reinterpretada visualmente con referencias históricas a la competición. El proyecto se desarrolló dentro del programa Factory Re-Commission y partió de una solicitud expresa de su propietario, un coleccionista puertorriqueño.

Lejos de tratarse de una restauración convencional, el trabajo implicó una revisión completa del vehículo, desde su estructura hasta su mecánica, con el objetivo de devolverlo a condiciones equivalentes a las de fábrica. A ese proceso se sumó una nueva identidad estética inspirada en uno de los autos más importantes en la historia de Porsche en las pistas.

Un vínculo con la historia de Le Mans

El diseño elegido para esta unidad retoma los colores y elementos gráficos del Porsche 917, el modelo con el que la marca obtuvo su primera victoria absoluta en las 24 Horas de Le Mans en 1970. Aquella versión, identificada con el número 23 y una combinación de rojo y blanco, es conocida como el 917 Salzburg.

Trasladar ese esquema visual a un superdeportivo de calle supuso un reto considerable. Las diferencias de proporciones entre ambos modelos obligaron a reinterpretar el diseño original. Para lograrlo, el equipo trabajó con bocetos, simulaciones y pruebas físicas sobre la carrocería antes de aplicar la pintura definitiva, que fue realizada a mano.

Revisión técnica de fábrica

El proceso no se limitó al exterior. El Carrera GT fue desmontado por completo para inspeccionar y revisar cada uno de sus componentes. El chasis, la transmisión y el motor V10 atmosférico fueron evaluados conforme a las especificaciones originales del modelo, sin modificaciones en su configuración técnica.

Este propulsor, con una cilindrada de 5.7 litros y una potencia de 612 caballos de fuerza, fue desarrollado originalmente para la competición. Tras la intervención, el vehículo quedó documentado oficialmente como una unidad en condiciones equivalentes a “cero kilómetros”, con todos los trabajos registrados por la marca.

Interior redefinido

El habitáculo también fue objeto de una personalización profunda. Superficies como el tablero, los paneles de las puertas, la consola central y el volante fueron revestidas con Alcantara en tono rojo. Como contraste, se incorporaron múltiples elementos en carbono con acabado mate.

En los asientos y reposacabezas se utilizó tejido ignífugo homologado por la FIA, el mismo empleado en el Porsche 918 Spyder, reforzando el enfoque técnico del interior sin alterar la arquitectura original del modelo.

Un superdeportivo vigente

Cuando fue presentado en 2003, el Carrera GT se consolidó como uno de los autos de producción más avanzados de su época, con una velocidad máxima cercana a los 330 km/h y un peso en vacío de 1,380 kilogramos. Este proyecto no modifica esas cifras, pero sí plantea una nueva lectura del modelo: la de un vehículo histórico que puede ser actualizado, documentado y utilizado sin perder su identidad.

El trabajo fue desarrollado por la división Sonderwunsch, responsable de proyectos especiales dentro de la marca. El resultado es un ejercicio de conservación técnica y reinterpretación histórica que mantiene al Carrera GT como una pieza activa dentro del presente automotriz.

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