Bugatti revela Brouillard, su primer one-off del programa Solitaire
Bugatti ha revelado el inicio de un nuevo capítulo en su trayectoria con la creación del programa Solitaire. Bajo esta iniciativa, la marca francesa fabricará únicamente dos vehículos al año, cada uno completamente único, hecho a medida y con un nivel de personalización que supera incluso al de sus ediciones especiales previas.
El primer modelo, llamado Brouillard, fue desarrollado como un vehículo one-off, es decir, una unidad irrepetible. Su presentación oficial será durante la Monterey Car Week, evento clave en el calendario automotriz internacional.
Inspiración en una historia personal de Ettore Bugatti
El nombre Brouillard (niebla en francés) rinde homenaje al caballo favorito de Ettore Bugatti. Este animal no solo acompañó al fundador durante años, sino que también era capaz de abrir su establo gracias a un sistema diseñado por el propio Ettore. Su figura y personalidad sirvieron como punto de partida para la creación del auto.
El diseño busca capturar las cualidades que el fundador admiraba en su caballo: fuerza, proporción y elegancia. La carrocería está inspirada en la musculatura natural, con superficies suaves que evitan líneas marcadas y transmiten movimiento sin agresividad.

Diseño exterior: proporciones estudiadas y formas orgánicas
Uno de los elementos visuales más destacados de Brouillard es su tratamiento cromático. El tercio inferior del vehículo está terminado en tonos oscuros, lo que refuerza la percepción de ligereza en la parte superior. Esto genera una silueta más estilizada, al tiempo que hace que las ruedas luzcan más grandes y definidas.
Desde el punto de vista técnico, el vehículo conserva la plataforma W16 quad-turbo de 1,600 caballos de fuerza, la misma que Bugatti ha perfeccionado durante casi dos décadas. Sin embargo, en este modelo, la atención está puesta en la expresión visual y no en una mejora del rendimiento.

Detalles que relatan una narrativa personal
El habitáculo de Brouillard está diseñado con un enfoque narrativo. La fibra de carbono teñida en verde, los textiles escoceses hechos a medida en París, y el aluminio mecanizado con nuevas proporciones son algunos de los elementos seleccionados para dar identidad al interior.
Destaca el techo de cristal, que genera una atmósfera luminosa, y la columna central que conecta visualmente el exterior con la cabina. Uno de los detalles más simbólicos es el pomo de la palanca de cambios: una sola pieza de aluminio que contiene, en su interior, una escultura miniatura del caballo que inspiró el proyecto.
Los asientos están moldeados al gusto del propietario y presentan bordados personalizados con la silueta del animal. Todo fue fabricado para contar una historia íntima, no para exhibir lujo.

Un encargo con profundidad simbólica
El propietario de Brouillard es un coleccionista que no solo ha reunido autos de la marca, sino también mobiliario de Carlo Bugatti y esculturas de Rembrandt Bugatti. Su intención fue fusionar los lenguajes estéticos de toda la familia en una sola obra.
Este enfoque dio lugar a un vehículo que no se limita a ser exclusivo por sus materiales, sino que representa una visión personal del legado de la marca.

Un nuevo estándar de creación individual
Con Brouillard, Bugatti inaugura una etapa que combina artesanía, historia familiar y libertad creativa. No busca competir con otros modelos ni ampliar el portafolio de la marca. Su propósito es diferente: producir vehículos que reflejen una historia personal con absoluta atención al detalle.
La decisión de limitar Solitaire a solo dos autos por año garantiza el cuidado en cada proceso y conserva la esencia de lo que la marca pretende con este programa: recuperar el valor del automóvil como objeto cultural.