Fernando Alonso reaparece en Mónaco al volante de un Mercedes-Benz CLK GTR
La imagen de Fernando Alonso conduciendo por las calles de Mónaco no tardó en hacerse viral, al tratarse de un Mercedes-Benz CLK GTR, uno de los superdeportivos más raros y radicales jamás homologados para uso en carretera, cuyo valor lo coloca entre los automóviles de colección más exclusivos del mundo.
Un coche nacido para competir
El CLK GTR fue concebido originalmente como un coche de carreras para el campeonato FIA GT a finales de los años noventa. Su versión de calle se fabricó únicamente para cumplir con los requisitos de homologación, y Mercedes aplicó muy pocos cambios respecto al modelo de competición, lo que explica su carácter extremo incluso fuera de la pista.

Producción mínima y exclusividad absoluta
En total, se produjeron 26 unidades homologadas para la calle, de las cuales 20 fueron coupé y 6 roadster, además de dos prototipos que no se consideran vehículos homologados para uso público. Esta cifra convierte al CLK GTR en uno de los automóviles legales más escasos jamás construidos.
Ingeniería sin concesiones
Construido en 1997 y pensado para la competición, el CLK GTR cuenta con un motor V12 de más de 600 caballos. Se trata de una configuración desarrollada para el alto rendimiento, que trasladó prácticamente sin filtros la tecnología de pista a un vehículo matriculable. Verlo circular por Monte Carlo, sobre el mismo asfalto que forma parte del trazado del Gran Premio de Mónaco, es un hecho poco común incluso en un entorno habituado al lujo y a los autos exclusivos.

Un detalle que no pasa desapercibido
La matrícula 1414 añade un elemento distintivo. El número 14 es el dorsal que Alonso utiliza actualmente en la Fórmula 1 con Aston Martin, además de tratarse de una combinación especialmente rara y valiosa dentro del sistema de matriculación del Principado.
Valor en el mercado de colección
En cuanto a su precio, su cotización en el mercado de autos de colección se sitúa, de forma real y respaldada, en un rango aproximado de 8 a 13 millones de euros, dependiendo de la versión, el estado de conservación y el historial de cada unidad.