Tras el éxito en Dakar, el mundial de Rally-Raid llega a Portugal
El Campeonato Mundial de Rally-Raid (W2RC) de la FIA cambia radicalmente de escenario. Tras un inicio de temporada dominado por el equipo Defender Rally en las dunas de Arabia Saudita, la competición aterriza en la Península Ibérica para el BP Ultimate Rally-Raid Portugal, del 17 al 22 de marzo. Esta segunda fecha del calendario pondrá a prueba la fiabilidad de los vehículos derivados de serie en un entorno donde la navegación cede el protagonismo a la precisión técnica y la agilidad mecánica.
El tablero de posiciones en la categoría Stock
La clasificación general llega a suelo europeo con una jerarquía clara. Rokas Baciuška y su navegante Oriol Vidal lideran el campeonato con 107 puntos, seguidos por la dupla de Sara Price y Sean Berriman con 87 unidades. En el tercer escalón se ubica el experimentado Stéphane Peterhansel, quien junto a Mika Metge suma 69 puntos.
Este dominio previo no garantiza resultados en Portugal. El equipo Defender Rally, bajo la dirección de Ian James, se enfrenta ahora a un terreno que castiga más la estructura que la resistencia térmica. Aunque las tres tripulaciones lograron adjudicarse la totalidad de las etapas en el pasado Dakar, el rally portugués exige una conducción mucho más fina debido a la estrechez de sus caminos, donde cualquier error de cálculo puede traducirse en un abandono inmediato.

Un recorrido técnico entre dos países
Para este 2026, el Automóvel Club de Portugal ha diseñado una ruta que rompe con los esquemas de ediciones anteriores. El evento cubrirá un total de 2,175 kilómetros, de los cuales 1,320 serán tramos cronometrados a alta velocidad. La logística del rally es ambiciosa: la partida se ubica en Grândola, incluye un paso estratégico por Badajoz, España, y finaliza en Loulé, en la región del Algarve.
A diferencia de las etapas abiertas del desierto, el trazado actual se caracteriza por superficies rocosas y senderos limitados por vegetación densa. A esto se suma el factor climático; en esta época del año, las lluvias suelen transformar los caminos en trampas de lodo, obligando a los equipos a ajustar constantemente sus estrategias de tracción y presión de neumáticos.
Ingeniería de serie frente al castigo extremo
El interés técnico de esta competencia radica en el desempeño del Defender Dakar D7X-R. Al competir en la categoría Stock de la FIA, el vehículo mantiene una cercanía mecánica notable con el Defender OCTA de producción. Los componentes críticos como el motor, la transmisión y la arquitectura del tren motriz son los mismos que se encuentran en el modelo comercial, lo que convierte a este rally en un laboratorio de pruebas en tiempo real para la marca.
Las modificaciones permitidas se limitan a elementos de seguridad y ajustes de geometría. Para el terreno luso, los ingenieros han priorizado una mayor altura al suelo y un esquema de suspensión reforzado, diseñado específicamente para absorber impactos secos en zonas de piedras sueltas. Según los pilotos, el reto será adaptar la entrega de potencia a un circuito donde las velocidades promedio son más altas y el margen de maniobra es mínimo.
Con el respaldo técnico de socios como Castrol y Bilstein, el equipo iniciará sus pruebas oficiales en los días previos al 17 de marzo, buscando consolidar su posición en la cima del mundial antes de que la temporada continúe su curso internacional.