Implementan los primeros tramos de autopistas inteligentes con carga inalámbrica
Por: Camilo Guilbert
La autonomía de los coches eléctricos ha dejado de depender exclusivamente del tamaño de sus baterías o de la búsqueda de enchufes. Con la reciente apertura de los primeros tramos de autopistas inteligentes, la infraestructura vial ha empezado a transferir energía de forma inalámbrica a los vehículos mientras estos circulan a velocidad de carretera. Esta tecnología, basada en la inducción electromagnética, permite que los conductores recuperen carga de manera constante, eliminando las paradas obligatorias y transformando el concepto tradicional de viaje de larga distancia.
PESO Y EFICIENCIA: UN CAMBIO EN LA CONSTRUCCIÓN DE AUTOS
El impacto más inmediato de este avance se refleja en la ingeniería de los nuevos modelos. Al contar con un suministro eléctrico integrado en el pavimento, los fabricantes ya no necesitan instalar baterías masivas y pesadas para garantizar trayectos largos. Esto permite diseñar vehículos más ligeros, con un menor consumo de energía y, en el caso de los camiones de carga, con una capacidad mucho mayor para transportar mercancías al reducir el peso muerto del acumulador.
La transferencia de potencia ocurre solo cuando el auto pasa exactamente por encima de las bobinas ocultas bajo el asfalto. El sistema detecta el receptor del vehículo y activa el campo magnético de forma selectiva, lo que garantiza que la operación sea segura para el resto de los conductores y que no exista desperdicio de electricidad en tramos vacíos.

EL RETO DE LA INFRAESTRUCTURA Y LA RED ELÉCTRICA
Aunque la ventaja operativa es clara, la expansión de estas rutas exige una modernización profunda de la red de alta tensión y una inversión considerable en obra civil. Instalar estos sistemas requiere levantar las capas de rodadura para colocar los componentes de inducción, una tarea compleja que actualmente se está priorizando en los grandes corredores logísticos y rutas de transporte pesado.
Sin embargo, a largo plazo, esta tecnología promete estabilizar la demanda energética nacional. Al distribuir la carga a lo largo de cientos de kilómetros de carretera, se evita la saturación de la red eléctrica que ocurre cuando miles de vehículos se conectan simultáneamente en estaciones de carga rápida durante las horas pico. El éxito de estos primeros kilómetros determinará qué tan pronto veremos esta tecnología integrada en las calles de las principales ciudades.