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Ford volvió a colocarse en el primer lugar entre las marcas de volumen dentro del Estudio de Calidad Inicial de J.D. Power 2026 en Estados Unidos, una posición que no alcanzaba desde 2010. El resultado muestra una mejora importante para la compañía, que en 2023 se ubicaba en el lugar 15 de esta misma medición.

El estudio evalúa la experiencia de los compradores durante los primeros meses con un vehículo nuevo, tomando como referencia los problemas reportados por cada 100 unidades. En esta edición, Ford logró superar a otros fabricantes generalistas y también registró el mayor avance interanual entre las marcas de volumen, al reducir 41 problemas por cada 100 vehículos frente al año anterior.

El desempeño de la marca también se reflejó en varios de sus modelos. Ford F-150, Mustang y Super Duty fueron reconocidos como los mejores en sus respectivos segmentos por segundo año consecutivo. A estos resultados se sumaron Escape, Explorer, Expedition y Maverick, que se ubicaron entre los tres primeros lugares de sus categorías.

Con ello, siete de los diez modelos Ford evaluados quedaron dentro del top tres de sus segmentos. A nivel corporativo, la empresa se colocó en el segundo lugar entre grupos automotrices y en la tercera posición general entre todas las marcas participantes.

La mejora también alcanzó a Lincoln, la división premium del grupo, que avanzó del octavo al sexto lugar dentro de su categoría. Este resultado apunta a una estrategia de calidad más amplia dentro de Ford, no limitada únicamente a sus modelos de mayor volumen.

Uno de los apartados donde la compañía mostró mayor progreso fue el tecnológico. El sistema de infoentretenimiento registró un desempeño superior al promedio de la industria, impulsado por ajustes de software. La confiabilidad del tren motriz también presentó avances, un aspecto clave en la percepción de calidad durante los primeros meses de uso.

Parte de este cambio se relaciona con una reorganización interna iniciada en 2023. Ford integró áreas como Ingeniería de Vehículos, Manufactura, Cadena de Suministro y Calidad bajo una misma estructura operativa, con el objetivo de detectar y resolver problemas desde etapas más tempranas del desarrollo.

Posteriormente, ese esquema evolucionó hacia una organización más amplia de creación e industrialización de productos. Con este modelo, la empresa busca analizar cada vehículo como un sistema completo, desde el diseño y el desarrollo digital hasta la producción en planta y la relación con proveedores.

En ingeniería, Ford incorporó cerca de 300 especialistas con experiencia para reforzar las revisiones de diseño. Estos equipos funcionan como auditores internos y realizan evaluaciones periódicas antes de que los planos lleguen a producción. La intención es identificar posibles fallas antes de que se trasladen al proceso de fabricación o al cliente final.

La cadena de suministro también fue parte de esta revisión. La compañía comenzó a involucrar a sus proveedores desde fases más tempranas del desarrollo, con el fin de validar diseños, anticipar riesgos y mejorar el desempeño de los componentes a largo plazo. Según la marca, esta estrategia permitió reducir en 30% los problemas relacionados con lanzamientos frente al año anterior.

En las plantas de manufactura, Ford reforzó el seguimiento de datos en tiempo real y promovió una participación más activa de los colaboradores. La empresa reporta que recibe más de ocho propuestas de mejora por proyecto, además de implementar herramientas como sistemas de visión con inteligencia artificial para detectar anomalías durante la producción.

El software también se convirtió en un punto central dentro de la calidad del vehículo. Antes de instalar código en las unidades, Ford realiza pruebas automatizadas con cientos de miles de escenarios que buscan simular condiciones reales de uso. Con este proceso, la compañía pretende detectar fallas digitales desde etapas tempranas y mejorar la experiencia del usuario.

Aunque el primer lugar en el estudio de J.D. Power representa un avance relevante para Ford, el reto será sostener estos resultados en los próximos años. En una industria donde los vehículos dependen cada vez más de la integración entre mecánica, software, proveedores y procesos de producción, la calidad se ha convertido en un trabajo continuo que empieza mucho antes de que el auto llegue al cliente.

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