Mazda lleva la captura de CO₂ al automovilismo
Mazda puso a prueba en Japón una tecnología que busca capturar dióxido de carbono directamente desde el escape de un vehículo en movimiento. El sistema, llamado Mazda Mobile Carbon Capture, fue evaluado durante una competencia de resistencia y representa un nuevo avance en la investigación de alternativas para reducir las emisiones de los autos de combustión.
La prueba se realizó durante la tercera ronda de la Super Taikyu Series 2026, celebrada del 5 al 7 de junio. Para este ensayo, la marca utilizó el Mazda Spirit Racing 3 Future Concept, un auto de carreras que participó con combustible neutro en carbono elaborado a partir de aceite vegetal reciclado.
El objetivo del sistema es recuperar parte del CO₂ que se genera durante la conducción. Para lograrlo, Mazda instaló en el vehículo un equipo capaz de separar el dióxido de carbono del escape, comprimirlo y almacenarlo en un tanque ubicado dentro del propio auto.
Cómo captura CO₂ el sistema de Mazda
La tecnología utiliza zeolita, un mineral volcánico con estructura porosa que puede retener dióxido de carbono. Cuando este material se calienta, libera el CO₂, lo que permite separarlo aprovechando el calor producido por el escape del vehículo.
Después de esta separación, el dióxido de carbono pasa por un compresor eléctrico y posteriormente se almacena en un depósito. De acuerdo con Mazda, esta fue la primera vez que el proceso completo de captura, separación, compresión y almacenamiento fue demostrado como un sistema integrado en condiciones reales de competencia.

Un resultado superior al de pruebas anteriores
Durante las 24 horas de carrera, el sistema logró capturar 804 gramos de CO₂. La cifra es relevante porque supera ampliamente el resultado obtenido en ensayos previos, donde se habían registrado 84 gramos. En términos comparativos, el avance fue de aproximadamente 9.6 veces.
Mazda también reportó que la combinación entre el combustible HVO utilizado por el vehículo y la cantidad de CO₂ capturada permitió superar temporalmente el nivel de recuperación previsto para autos de producción. Esto no significa que la tecnología ya esté lista para su uso comercial, pero sí muestra su potencial para avanzar hacia vehículos con huella de carbono negativa.
El automovilismo como laboratorio de desarrollo
La elección de un auto de carreras no es casual. Las competencias de resistencia permiten probar tecnologías bajo condiciones más exigentes que las de un vehículo convencional, con altas temperaturas, cargas constantes y periodos prolongados de funcionamiento.
En este contexto, Mazda está utilizando el automovilismo como un espacio de desarrollo técnico para evaluar soluciones que podrían complementar otras estrategias de reducción de emisiones, como la electrificación y el uso de combustibles alternativos.
Lo que sigue para Mazda
Tras esta prueba, Mazda buscará avanzar hacia la negatividad de carbono en su auto de carreras durante la séptima ronda de la Super Taikyu Series, prevista para noviembre.
La compañía continuará trabajando con distintos socios para perfeccionar el sistema, mejorar sus componentes y reunir más información sobre su desempeño. Aunque todavía se encuentra en fase experimental, la prueba marca un paso relevante en la exploración de tecnologías que buscan reducir el impacto ambiental de los vehículos de combustión.